Una vez que volví del viaje, ya en baires, lo único que quería era juntarme con las chicas para poder contarles lo que me había pasado. Una vez ya reunida con mis amigas, les mostré las fotos del viaje, en el Cristo reventón (así lo llamamos con mis amigos!!), en la playa de Ipanema, en el arpuador, y en el Pan de Azúcar, acá es donde empiezan a aparecer las fotos con este chico, entonces me preguntan -¿Quién es?!- con ese tono picarezco, y les empiezo a contar la historia, hasta llegar al momento, en que descubro, que el chico la tiene chica.... mis amigas se empezarón a reir y no podían parar, aca es donde, tras varias cervezas, empezamos el debate si el tamaño importa o no.
-Pero, la sabía usar?- pregunta una de ellas.
-Si, pero... no era suficiente!- digo con cara de nada y un poco de verguenza.
Entonces ellas empiezan a contar sus historias de pitos cortos, y de la emoción y la espectativa que una tiene hasta llegar la cita, y al momento clave! Y con la desilusión que te vas.
Después de las risas, las historias y demás llegamos a la conclusión. El tamaño, si importa! sorry chicos pero eso de que, mejor chiquita y jugetona que grande y boluda... nahhh, eso seguro lo inventó uno que la tenía chica.
De más esta decir, que con el muchacho en cuestión, bah el del pito corto, me seguí viendo aca en Baires, de vez en cuando, porque encima le cuesta mantener una charla, no solo que la tiene chica sino que, si vas a cenar, el pibe no habla! un bajón.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario