miércoles, 9 de junio de 2010

"Un tropezón no es caída"

En mi primer día en Río, mientras desayunaba en el lobby del hostel, es decir el bar pero de día disponían sobre la barra, el desayuno con diferentes jugos, cereales, frutas y demás, yo estaba sentada en una mesa tomando un café con leche y leyendo un libro, al lado mio, se sienta un chico a desayunar, me saluda
-Buen día- me dice. Yo lo saludo, sigo leyendo y el me pregunta
-¿De que es el libro que estas leyendo?-
Y le explico un poco de que se trataba y nos quedamos en silencio.
-¿como te llamas?-
me pregunta, le contesto, el me dice su nombre y me cuenta que ese es su último día en Río, que se estaba yendo con sus amigos para Buzios esa misma mañana porque se habían cansado de la ciudad, entonces me pide el mail, y yo se lo doy en un papel muy chiquito justo cuando bajaban los amigos con los bolsos para partir. Se me acerca, me saluda con un beso en el cachete y se va.
Después de unas semanas en Baires, me conecto al msn, tenía una solicitud de amistad de alguien que se llamaba "Damian.Rio" y yo pensaba, quien era??!! No me acordaba de que la haya dado el mail a nadie, hasta que me acordé y le dí el ok para agregarlo en mi lista. No terminé de aceptarlo, que ya me estaba hablando. Ni corto ni perezoso, el pibe no tardó en invitarme a salir, y yo le dije que si.
-Bueno ¿el viernes a las 22.30 en San Telmo?- me dice
-Dale- le contesté.
Llega el viernes a la hora indicada y no encontramos, la verdad era casi como una cita a ciegas, porque yo no me acordaba de la cara del pibe y supongo que el tampoco de la mía.
Después de un saludo formal, me dice que hay un bar cerca que está bueno.Vamos caminado unas cuadras hasta que llegamos, nos sentamos y empezamos a charlar y en un momento de la charla me dice
-tengo porro, ¿vamos a fumar?-
Yo le digo que si, salimos del bar empezamos a caminar hacia un pasaje donde fumamos, charlamos y ahí nos empezamos a besar. Debo decir que el pibe besaba bien, nos empezamos a entusiasmar con los besos y en eso me propone volver al bar para tomar otra cerveza.
Devuelta en el bar, con otra cerveza más (ya eran 4 las que nos habíamos tomado), la conversación se puso caliente y los besos y el acercamientos estaban a la orden del día.
-Vamos- dice y yo lo sigo hasta la esquina del bar donde nos paramos y seguimos con besos apasionados, hasta que me pregunta
-¿vamos a un hotel?-
No hizo falta que le conteste que ya estábamos parando un taxi. Llegamos al telo, que por demás está decir que odio los telos, no me gustan, nunca me gustaron, entramos a la habitación y acá se puso hot, muy hot la cosa.
En medio del asunto, sin llegar al acto en si, este chico me pregunta si quiero hacerlo sin forro.
Nunca, pero nunca hay que mantener relaciones sexuales sin preservativo, pero nunca. Ante mi respuesta negativa, al chico no le quedó otra que ponerse el forro y con este momento es donde llegamos al punto álgido del tema, lo difícil, lo feo, lo incomodo. Al chico no se le paraba, no había forma de hacer que ese miembro este erecto, probé todo y cuando digo todo, es todo.
La cuestión es que el chico, no sé si es porque estaba nervioso o tal vez por el alcohol o quizás el porro, pero no se le paraba, lo peor de asunto, es que no relacionaba su disfunción, el quería seguir! y fué ahí donde yo me puse de muy mal humor, ya no tenía ganas de nada.
La cuestión es que yo me terminé durmiendo mientras el seguía insistiendo en algo que era imposible! Es decir, el miembro lo tenía erecto en un 20% maso menos, ahora lo que yo pensaba en ese momento, ¿el pibe no se daba cuenta de que la cosa no iba ni para atrás ni para adelante?
A la mañana siguiente me levanté me cambié y le dije
-Yo me voy.
Y ahí arrancamos, no le di chance a nada, salí del hotel y me tomé un taxi, cuando estoy volviendo a casa recibo un texto del flaquito, decía
"que linda que sos, me gustas mucho y quiero volver a verte."
Fue en ese momento en que me puse a pensar, que tal vez este chico estaba nervioso y por eso no pudo lograr la erección al 100%, por eso decidí darle otra oportunidad, por que después de todo nadie es perfecto, ¿no?

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